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Instrucciones para leer el Anuario: 

- Darle clic a las formas (círculo, cuadrado, triángulo) que están en la página.

- Cada forma les llevará a un artículo. 

- Cuando terminen de leer el artículo, encontrarán un botón al final que los traerá de vuelta a este menú.

Al igual que en años anteriores, nuestro Anuario Javeriano está emparejado a un concepto relacionado a la temática escogida. Es por eso que este año hemos escogido como referente al Bauhaus, un movimiento artístico revolucionario que marcó el inicio de nuevas tendencias en la arquitectura, el diseño y la industria en general.

Sentimos que el carisma disruptivo, alegre y optimista, que propuso el Bauhaus luego de una catástrofe como la I Guerra Mundial, es similar a lo que nuestros colaboradores tuvieron que proponer en medio de una crisis mundial: alegría, esperanza y amor. 

¡Qué estos escritos les permitan conocer nuestra pasión por la educación!

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Desde mi ventana… memorias del año 2020

Por: Carolina Donoso Pólit

 

Invaden mi mente recuerdos de aquellos días cuando todo quedó en silencio, nuestra vida y los días venideros eran inciertos, y no había explicación para tanto desasosiego e incertidumbre. Paradójicamente, se habla de los días en que todo se detuvo, sin embargo, el ser humano se resistía a detenerse y hacía uso de todo su potencial -desde sus diferentes trincheras- para aportar con una explicación y buscar posibles soluciones ante lo que estaba ocurriendo.

A medida que pasaban los días, la contingencia era en todo el mundo, familias, grandes empresas, escuelas y colegios cerraron sus puertas. Todos teníamos que encontrar la forma de adaptarnos a esta nueva realidad y continuar con nuestras actividades diarias. Como comunidad educativa, surgió la necesidad urgente de cambiar la modalidad de aprendizaje presencial a distancia. Es durante este contexto que surgió nuestro primer gran proyecto: “De tu escuela a tu casa”, como una forma de pensar, repensar y reinventar estrategias que nos ayuden a crear un ambiente lo más parecido al salón de clase de nuestros estudiantes, pero desde sus hogares.

 

Lo primero fue darles seguridad a nuestros niños, informarlos sin alarmarlos, ni alejarlos de una realidad, ya que para ellos todo era más confuso, y no lograban comprender lo que estaba sucediendo. Con esto en mente, utilizamos el cuento de Pixelalt: “Los días en que todo se detuvo”, y lo convertimos en un audio cuento leído por Miss Carolina Donoso.

Después de muchos momentos compartidos, y un cúmulo de experiencias, comprendimos que al adaptarnos a las exigencias de un trabajo en equipo podemos tener otra mirada de la realidad circundante. Nos dimos cuenta de la importancia de respetar las ideas y aportes de las demás personas para poder comunicarnos de manera clara, y sobretodo, asumir con responsabilidad las exigencias de una educación que nunca antes fue tan integradora como ahora.

Desconozco si el virus llegó para quedarse, pero lo que sí es muy cierto es que nuestra visión cambió, nosotros cambiamos, y la manera de relacionarnos con la vida también.Hoy nuestros padres de familia se identifican más con nuestra labor docente, somos una comunidad educativa mucho más solidaria, comprometida, consciente, creativa y competente. Nos miramos con empatía y nos acompañamos unos a otros mientras miramos con emoción un futuro esperanzador. 

Los dejo con la hermosa frase de Paul Casal que dice: “Nosotros debemos pensar que somos una de las hojas de un árbol, y el árbol es toda la humanidad, no podemos vivir los unos sin los otros, sin el árbol.”

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Educando para la 
profundidad

Por: Orlando Rodríguez

 

Centrar la mirada en lo que el estudiante debe convertirse en vez de lo que debe saber en términos de información.

Las siguientes líneas dejan testimonio de lo que he podido reflexionar luego de incontables reuniones, conversaciones, foros y webinars. Todo en el marco de nuestro esfuerzo de adaptarnos a la educación remota de emergencia. Estas reflexiones no se limitan a mi rol docente, ya que en estos casi dos años de pandemia nos ha tocado ser docentes, padres y amigos en una nueva forma de interrelacionarnos a distancia y de forma fragmentada. De forma tal que, este artículo es -en esencia- fragmentado y escrito en varias voces. 

La pandemia nos sobreexpuso a la tecnología y a la información, dejando claro como el pluralismo y el relativismo puede desconcertarnos.  Por otro lado, esta misma tecnología nos permitió hacer frente a una emergencia sanitaria, no solo desde el punto de vista de la investigación, desarrollo de vacunas y protocolos de bioseguridad, sino también nos permite acompañar y estar cerca de nuestros estudiantes y comunidad en general. Sin embargo, luego de estos casi dos años de virtualidad, he podido vivir de primera mano cómo la tecnología puede exponernos a una avalancha de información que puede -y suele- desenfocarnos en el momento de diseñar nuestras experiencias de aprendizaje. El qué y cómo enseñar se han amplificado exponencialmente. 

Las nuevas tecnologías tienen todas las potencialidades para mejorar la educación y potenciar los procesos de aprendizaje, sin embargo, más información no significa más ni mejor conocimiento. Estamos en una encrucijada en donde es imperante comprender que no siempre podemos seguir el vertiginoso ritmo de las nuevas tecnologías y que debemos concentrarnos en el andamiaje que permitirá desarrollar en nuestros estudiantes los valores y habilidades necesarias para dar el paso de los datos a la información y de la información al conocimiento.

Nuestra meta es impactar en el carácter del estudiante, es decir, en la esencia de la persona. En el caso de nuestro colegio, esa esencia debe evidenciarse en la interioridad y profundidad de nuestros jóvenes. Me quedo además con estas otras ideas:

 

  1. La profundidad del aprendizaje debe verse y medirse por la calidad y el carácter de nuestros estudiantes, que son educados en la forma en que toman sus decisiones en la vida.

 

  1. Para educar en profundidad es necesario desarrollar capacidades racionales, emocionales y morales. Un Javeriano debe egresar intelectualmente competente, emocionalmente maduro y moralmente sólido. Educar para la profundidad está profundamente enraizado en nuestras cuatro “C”:

 

  • Profundidad para formar personas Compasivas, ser parte de un mundo complejo siendo capaces de ver más allá del individualismo. Con el corazón y la mirada en el prójimo como oportunidad permanente de amar y servir.

  • Profundidad para el Compromiso, un compromiso para tratar de transformar nuestro contexto a la luz de nuestros valores y convicciones.

  • Profundidad para formar personas Competentes, con los valores y habilidades para transformar y mejorar el entorno.

  • Profundidad para ser Conscientes de nuestra realidad y poder tener el corazón abierto a nuestro llamado de ver todas las cosas nuevas en Dios.

 

La profundidad, como el amor, es una decisión. Una decisión que debe estar presente en nuestras planificaciones, clases y acciones. Nuestro rol de docentes y acompañantes debe tener a la educación para la profundidad como uno de sus puntos cardinales, esto nos ayudará a guiar a nuestros estudiantes hacia nuestro modelo de persona.

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Un planeta ecológico: Nuestro hogar

Por: Yudith Valero

 

En estos años, todos hemos cambiado la forma de admirar la educación. Nos adaptamos a la virtualidad, y poco a poco fuimos conscientes que la transformación en la educación era necesaria para nuestros niños. Comenzamos a cultivar emociones en cada uno de ellos, creando expectativas en sus diferentes realidades. Actuando con estos ejes primordiales, nos acogimos para fortalecer valores como:  el amor, la solidaridad, el respeto, la dupla de la familia y la escuela; raíces de esta identidad javeriana donde, desde pequeños, fomentamos esta cultura de amor al otro y a nuestra casa común.

Como educadores ignacianos, es importante que los estudiantes observen en el rostro de sus maestros esos valores que referimos, para alcanzar una vida más plena. Necesitan vernos felices, motivados, y siempre enamorados de Jesús. Que seamos ejemplo para ellos, nos vean como transmisores de una educación humanizadora y gestores del bien común.

En busca de fraternizar ese pensamiento de amor por nuestro entorno, se dio paso a la creación del proyecto “SÚPER ECOLÓGICO”, donde nuestros estudiantes se convirtieron en unos pequeños escritores de un cuento ilustrado en el que un personaje fantástico (el protagonista) encarne un mensaje. Su mensaje fue muy claro y contundente: amar nuestros mares y océanos, respetar a nuestros animales, cuidar nuestra tierra y no dejar que nuestros intereses monetarios destruyan nuestra casa común.

El cuidado del medio ambiente es un mandato consagrado en la biblia, algo que Dios nos ha encargado a cada uno de los habitantes. Hemos supuesto, equivocadamente, que la creación existe para nuestro consumo deliberado. Es preciso que volvamos al corazón de Dios. Necesitamos seres humanos que acojan, promuevan e integren a los que sufren, que contribuyan desde la fe y desde la visión humana, a valorar la vida y ser embajador y protector de nuestra casa común.

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Desde CASa

Por: Lady Carreño

 

Actualmente, el internet permite que muchas personas se conecten con otras rápidamente. De forma inmediata accedemos a noticias y eventos internacionales, hacemos llamadas a familiares en otros países, compartimos videojuegos en línea y muchas personas se dedican a crear contenido. El C.A.S. es uno de los componentes del Bachillerato Internacional que le brinda la oportunidad a nuestros estudiantes de fortalecer o descubrir habilidades. Sin embargo, esto no se queda en solo un aprendizaje, sino que los lleva usar sus tres áreas: CREATIVIDAD, para crear un proyecto y planificarlo; ACTIVIDAD, para ejecutarlo y cumplir con los tiempos establecidos; y finalmente, ponerlo al SERVICIO de la comunidad. Al iniciar la pandemia y las restricciones, tuvimos el reto más grande que ha afrontado la educación en estos dos últimos años: llevar todo a la virtualidad. Para todos fue un inicio duro y el proceso de enseñanza-aprendizaje tuvo algunos tropiezos. Quedaba la gran pregunta: ¿Cómo haremos proyectos CAS de forma virtual?

Los proyectos realizados en este tiempo han ido desde Spelling bee (concurso de deletreo en inglés), tutoriales para realizar rutinas de ejercicios, covers musicales, recetas vegetarianas, realización de experimentos de ciencias, notas deportivas, tutoriales de manualidades con reciclaje, marionetas hablando sobre el covid-19… hasta realizar la réplica de la U.E. Javier en Minecraft. Todas estas actividades quizá no son nuevas, pero tienen dos factores importantes: El buen uso de herramientas tecnológicas, y el trabajo de los jóvenes. Estos proyectos generan y fortalecen en nuestros javerianos algunas habilidades de planificación, investigación, ejecución y reflexión, a la vez que les permiten ir descubriendo sus fortalezas y reconocer debilidades que pueden ir trabajando en el camino. Podemos confiar en los jóvenes, en su compromiso, en su creatividad y en sus ganas de aprender, claro que se tendrán tropiezos, y es ahí donde entra el papel del docente y los padres de familia para guiarlos a tomar las mejores decisiones, y demostrarles que eso que parecía imposible, se puede alcanzar.

Después de estos dos años escolares virtuales, es posible decir que los jóvenes pueden sacar máximo provecho a herramientas digitales para su proceso escolar. Siempre con el seguimiento de sus docentes, brindando espacios de aprendizaje seguros para que su creatividad se manifieste en actividades concretas.

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Javerianos inclusivos:
una práctica más allá
de lo virtual

Por: Lady Carreño

Por: Argenis Pincay

 

La emergencia sanitaria que hemos atravesado desde hace dos años nos ha reinventado de múltiples maneras, desde los medios a través de los cuales accedemos al aprendizaje, hasta nuestra forma de relacionarnos con los otros. Se dice que los más fuertes son los que avanzan, pero he podido reconocer, a través de una práctica inclusiva en el aprendizaje virtual de mis estudiantes, que el que demuestra más amor, compasión y respeto por sus hermanos, siempre está un paso adelante.

Desde la Unidad Educativa Javier reconocemos que todos los seres humanos somos hijos de Dios, y que debemos reconocernos iguales en dignidad, por lo debemos superar cualquier barrera que nos limite. Es por esto que, en el marco de la inclusión educativa que promovemos, y como parte del Programa de Prevención de la Violencia y Promoción del Desarrollo Integral de la Afectividad, recordamos en nuestra Semana Patronal que el 3 de diciembre es “un día para todos”, al ser el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Realizamos muchas actividades con los estudiantes, y pudimos compartir videos, canciones y otros elementos que, posteriormente, eran instrumentos de reflexión.

Se elaboró un afiche en donde los estudiantes pusieron de manifiesto su creatividad y el deseo de una sociedad más inclusiva. Comprendiendo que la nueva educación nos invita a pensar en los demás, a estar pendiente de todos.

De manera particular, me siento muy orgulloso de mis estudiantes de 4EGB y 5EGB ya que, al preguntarles ¿Qué es la inclusión para ustedes? me respondieron:

  • “Incluir es cuando invitas a jugar a todos”.

  • “Es cuando respetas a todos por igual y no los haces sentir mal”.

  • “Es el valor que nos enseñan en la casa y en la escuela para saber que todos somos iguales porque somos Hijo de Dios”.

Y dentro de estas expresiones hay un mensaje de una de mis estudiantes de cuarto de básica, paralelo D que me gustó mucho, ella me dijo:

  • “Incluir es mirar a los otros con amor”.

Esta mirada de amor nos invita a ver como “nuevas”, todas las cosas en Cristo. A ver a nuestro prójimo más allá de sus características, habilidades, capacidades especiales, etnia, cultura o necesidades de atención médica; más allá de barreras físicas o virtuales, incluso más allá del individualismo al que nos hemos ido volcando como sociedad. Son los niños y niñas, nuestros Javerianos y Javerianas, quienes nos demuestras que la inclusión es una actitud, una opción de vida, una oportunidad de enriquecimiento personal y como sociedad, que no se queda solo en el salón de clases o en el aula virtual, sino que transciende y se contagia a sus padres, familiares y amigos.

 

A mí como Consejero, y a todos quienes formamos parte de la U.E. Javier, esto nos compromete a seguir apostando por la inclusión mediante nuestras acciones de vida, siendo estas el principal complemento para la formación integral de los niños y jóvenes que Dios ha puesto en nuestro camino, para acompañar en su desarrollo y realización personal, reconociendo a Jesús en cada uno de sus hermanos.

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Educar es humanizar los corazones:
¿Qué clase de mundo queremos
dejarle a nuestra
siguiente generación?

Por: Lady Carreño

Por: Mariana Bohórquez

 

Cuando empezamos a darle forma a nuestros Proyectos de Comprensión, el eje primordial es formar estudiantes bajo una visión humanista e integral, estamos seguros de que con estos ingredientes vamos a transformar sus corazones. Buscamos que sean conscientes que debemos valorarnos como familia, ser agradecidos con el país que nos ha visto nacer y entender su contexto histórico. Así mismo, queremos que comprendan que nuestras acciones deben demostrar que somos personas compasivas, que debemos asumir la vida con una actitud de servicio, encontrado a Jesús en el prójimo.

Nuestra metodología se presenta como un largo viaje, vamos en la conquista de una educación orientada en gestar personas líderes que vivan un equilibrio con la naturaleza, el amor al prójimo y un mundo justo y fraternal. Sabemos que educar no es tarea fácil, pero es un don que se nos ha regalado, y como educadores ignacianos, hacemos de ello una aventura apasionante.

¿Qué clase de mundo queremos dejarle a nuestra siguiente generación? Es una interrogante esencial para abrir las mentes de nuestros educandos e ir guiándolos con actitud de romper esquemas; que sean capaces de conectar, que se emocionen y sepan emocionar. Que sean líderes capaces de convocar y de entusiasmar, seres apasionados por la libertad, la creatividad y el compromiso de querer dejar un mejor planeta, y una sociedad más justa y equitativa.

 

La familia es la primera y principal transmisora de valores, donde se cultiva el amor como se cultiva una planta: regándola, abonándola y apartando todo lo que hace daño. Es por eso que el verdadero desafío, como padres y educadores, es mantener viva la llama del amor propio, así mimso, potenciar la curiosidad, la capacidad de asombro, promover la capacidad de observar, de imaginar, de proponer de inventar.

Educar para humanizar corazones es un acto de amor mutuo, si podemos cambiar la realidad, estaremos cambiando el mundo. Estamos invitados a ser verdaderos transformadores que ayuden, acogan, protejan, brinden y sirvan al más necesitado. Que su única manera de proceder sea “En todo amar y servir”.

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Los ángulos de
San Francisco Javier

Por: Lady Carreño

Por: Gabriela Prieto

En la actualidad, el contexto educativo se encuentra íntimamente ligado con la tecnología, la misma que nos permite alcanzar grandes avances haciendo un uso eficiente de la misma. Por esta razón, la hemos involucrado en el área de Dibujo técnico, a través de una actividad colaborativa que relaciona la temática de los ángulos con nuestro patrono San Francisco Javier. Mediante la creación de un quiz de forma creativa y lúdica en la herramienta genially, evidenciamos el aprendizaje que los estudiantes han adquirido en diferentes ámbitos durante la virtualidad, conservando la calidad y esencia que caracteriza a los javerianos.

 

La actividad consistía en la realización de una serie de preguntas que, a medida de que fueran contestadas, se descubriría una frase o imagen de San Francisco Javier, de acuerdo con los ángulos estudiados. Así mismo, los mensajes motivadores para ir a la siguiente pregunta también estaban relacionados con la clasificación de los ángulos. Al concluir el trabajo, lo exhibieron a sus compañeros para desafiar sus conocimientos acerca de nuestro patrono.

Algunas personas podrían presentar las siguientes inquietudes: ¿Por qué estos tópicos? ¿Por qué esta estrategia? Es sencillo, esta actividad se alinea con la propuesta pedagógica que se lleva a cabo en la institución desde hace algunos años, donde los estudiantes son los protagonistas activos en la construcción de sus conocimientos. Por otro lado, se tenía la celebración del triduo de San Francisco Javier, tiempo en el que reflexionamos sobre la vida, misión y desafíos de nuestro Santo Patrono. Mi intención como docente fue realizar una experiencia que englobara la temática de la asignatura, nuestro modelo pedagógico y las habilidades digitales adquiridas. Aunque la virtualidad en un inicio fue un reto, ahora es una bondad, todo con el fin de profundizar sobre San Francisco Javier.

 

Además, la experiencia de creación y/o diseño del quiz, debía elaborarse en equipos de trabajo; investigando, descubriendo nuevas cosas de este Santo, extrayendo aspectos o hitos relevantes; redactando las interrogantes, organizando y estructurando la apariencia del quiz en genially. Todo con el objetivo de ayudar a los estudiantes a compartir sus ideas y valorar las de sus compañeros, a pesar de sus diferencias, para el logro de una meta común.

 
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Madre mía Dolorosa,
llévame de la mano
hacia Jesús

Por: Lady Carreño

Por: Deniss Castillo

“La familia, experiencia eficaz y significativa del amor gratuito, de la ternura, del respeto recíproco, de la comprensión mutua, del perdón y de la alegría.”

Papa Francisco.

 

En el contexto actual que vivimos, se hace necesario tener una nueva mirada a la familia, una mirada que no solo reitere su valor e importancia, sino que ayude a la sociedad a convertirse en custodios de la belleza que implica la familia en sí. Cuidar con compasión su fragilidad y las heridas que puedan tener ya que, a lo largo de la vida de las personas, son muchos los momentos familiares que se comparten y se guardan en el corazón para atesorarlos como el más preciado bien que se puede tener. Como mencionó el Santo Padre Francisco: “la familia, es un tesoro precioso, que hay que sostener y proteger siempre.”

 

Haciendo eco de las palabras del Papa Francisco, la Unidad Educativa Javier propone, desde el nivel Inicial, experiencias muy significativas para las familias. Una de estas es el día en que los padres, continuando con la misión encomendada a ellos, presentan a sus hijos a nuestra Madre Dolorosa, siguiendo el ejemplo de la Virgen María y su esposo San José que llevaron al niño Jesús al templo para presentarlo. Una experiencia que, seguramente, los pequeños de primer año básico recordarán por muchos años.

Es precisamente en la primera infancia en donde se viven estas experiencias que ayudan a desarrollar y fortalecer los lazos familiares que perdurarán para siempre. Los pequeños pueden comprender que ellos y sus familias no dejan de lado el modelo de la Sagrada Familia, y que tratan de seguir su ejemplo día a día.

 

Para la realización de esta actividad, cada estudiante junto a su familia, prepararon con mucho amor y devoción una pequeña carta para la Madre Dolorosa. En ella, le ofrecían sus más grandes anhelos y los deseos que como familia tienen en su corazón, para que sea ella quien ponga en el corazón de su Santísimo Hijo Jesús todas las intenciones que ofrecieron. Así mismo, los padres recibieron una charla de Catequesis Familiar, en donde pudieron comprender un poco más del porqué la Madre Dolorosa constituye un pilar fundamental en nuestra espiritualidad.

 

Que la presencia de Dios y la Madre Dolorosa, acompañe a las familias de nuestra comunidad en cada paso y decisión en su vida.

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"Para nosotros como familia, y al tener a dos hijos más en el Javier, es una experiencia muy significativa que nos enorgullece y enaltece el haber podido presentar a nuestra hija Paola a la Madre Dolorosa, con quien nos sentimos muy allegados. La preparación fue muy emocionante para Paolita y poder sentirse parte de ella con sentido de pertenencia como hija cristiana."

Familia Pesantes Cabrera

Primer año básico A

"Para nuestra familia el haber tenido la oportunidad de presentar a nuestros hijos a la Madre Dolorosa fue una gran experiencia, un mayor compromiso como familia de cuidar y guiar a nuestros pequeños para que sean hombres de bien. Y a la vez tranquilidad porque confiamos que estará extra protegido con el manto de nuestra Madre Dolorosa."

Familia Ruíz Defaz

Primer año básico B

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El Lenguaje en tiempo de pandemia: La importancia
de la intervención integral
del DECE

Por: Lady Carreño

Por: Mónica Moncayo Castro

 

Desde la mirada de la virtualidad, el DECE del nivel Inicial mediante el Programa de Prevención de la Violencia y Promoción del Desarrollo Integral, nos ha permitido ingresar a los hogares de nuestros estudiantes y hacer partícipe a los padres en el acompañamiento académico de sus representados. Las familias participaron en temas de educación emocional y áreas de espiritualidad, brindándoles herramientas, técnicas y recursos necesarios para el manejo de situaciones que se pueden presentar en el diario vivir como: la frustración, el enojo y la poca tolerancia.

Como consecuencia de la pandemia, tuvimos que adaptarnos a un nuevo proceso de aprendizaje, en el caso del área de Lenguaje, se buscó el mecanismo para lograr instaurar, corregir y automatizar cada uno de los fonemas al lenguaje verbal espontáneo y expresivo. Se usó la tecnología para implementar material virtual según la necesidad del niño, aplicamos herramientas como: láminas descriptivas, absurdos visuales, vocabulario, lecturas, inferencias, analogías, etc. Durante estos encuentros personalizados con el estudiante (en compañía de un adulto) realizamos la retroalimentación del trabajo efectuado, y el correspondiente refuerzo para trabajar en casa.

Este trabajo no se hubiera logrado sin el apoyo de los padres de familia y acompañantes, su aporte, perseverancia y constancia, fueron los pilares fundamentales para que este programa haya cumplido con el objetivo planteado en el área de lenguaje, desde el nivel Inicial hasta 2EGB.  Desde mi experiencia profesional, durante este tiempo de pandemia fue difícil adaptarme a la virtualidad debido a que no conocía las plataformas y programas tecnológicos que se utilizaron como herramienta de trabajo. A pesar de que tuvimos capacitaciones internas, tocó correr a contra reloj para aplicar dicho aprendizaje en las diversas actividades cotidianas. En algunos momentos, la conectividad presentaba fallas en la red de internet, causando inconvenientes entre padres de familia, estudiantes y docentes, generando frustración dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Pese a todas estas circunstancias, se logró proporcionar el acompañamiento requerido a nuestros estudiantes viendo a “Dios en todas las cosas”.

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Una herida que transforma

Por: Lady Carreño

Por: Carolina Aranda

 

La pandemia nos ha permitido repensar muchas cosas, y al hacer este ejercicio quizá nos encontramos con algunas heridas que todavía no han sido sanadas, pero que pueden ser fuentes de vida a nivel personal, familiar y social. El camino de sanación de estas heridas no es fácil, pero si contamos con la ayuda de las personas indicadas, todo es posible.

 

Luego de la inauguración del Año Ignaciano, los colaboradores tuvimos la oportunidad de conocer un poco más de aquel Loco por Cristo que fue sorprendido un 20 de mayo de 1521 por una bala de cañón, bala que hirió sus piernas y le cambió rotundamente la vida. Nos acercamos a Ignacio, desde nuestras heridas y fragilidades, en los espacios de conversación espiritual que tuvimos. El compartir nos permitió conocer un poco más del fundador de la Compañía de Jesús y de nuestros compañeros. Al acercarnos a él y los suyos, nos encontramos con sus dificultades y también sus fortalezas; pero sobre todo caímos en la cuenta de que solo podemos sanarnos si dejamos que la gracia de Dios actué en nosotros. 

¿Cómo hizo Ignacio para vivir su proceso de conversión?, nos preguntábamos, ¿cómo pudo sobrellevar tantas luchas internas y ver el mundo con una mirada esperanzadora cuando todo parecía perdido? Para ir dando respuestas a esas interrogantes, y conocer un poco más del Peregrino, recurrimos a la lectura de su Autobiografía; nos metimos en su mundo y en su vida, encontrándonos con un ser humano frágil, como nosotros, más que con un santo. Los frutos de cada encuentro nos permitieron identificar las heridas que cada uno tiene en su vida y en su corazón, y al relacionarlas con la experiencia de San Ignacio, empezamos a redescubrirnos, a redescubrir nuestra relación con Dios y la oportunidad de llevar una nueva vida.

 

A continuación, comparto con ustedes algunas resonancias de los espacios comunitarios:

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“La conversión es un proceso constante, dinámico y que está presente a lo largo de toda la vida”

 

“Él, a pesar de reconocer que era un hombre dado a las vanidades, luchó contra las mismas pudiendo analizar sus debilidades y luchando contra las mismas. Me puso a pensar en el destino, en las pruebas difíciles que la vida nos pone y, sin embargo, podemos reconocernos, auto inspeccionarnos para encontrar un mejor camino en Dios, con mucha constancia.”

“Es curioso cómo Dios trabaja en cada uno y como nos llamas a seguir sus pasos, es por eso que uno debe estar atentos a las señales que nos envía a través de las personas o cosas.”

 

“La transformación, todo comienza en mi.”

Como colaboradora ignaciana, me siento llamada a seguir conociendo a Íñigo de Loyola; sus sueños, logros, fracasos, heridas, en donde pudo reconocer quién es él, quién es Dios; y así, desde esas experiencias profundas, ir dando respuesta de: ¿A dónde voy y a qué?.

 

Este tiempo compartido con la comunidad educativa me ha permitido reconocer en mis compañeros al Dios de Jesús, desde sus historias de vida, desde el compartir diario, o simplemente en las risas y silencios. Dios se muestra de diversas formas en el contexto de las personas, pero lo más importante es que todas estas experiencias me han permitido:  “ver nuevas todas las cosas en Cristo”. Recordemos, queridos amigos y amigas en la misión, no estamos  solos, somos una comunidad de “Amigos en el Señor”, donde todos tenemos la oportunidad de compartir nuestras mociones, nuestros dones y talentos para ponerlos al servicio de los demás.

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La prevención de la violencia sexual: Una realidad
co-responsable en la U.E. Javier

Por: Lady Carreño

Por: Álvaro Rendón

 

Nuestro Anuario Javeriano me remonta a compartir una reflexión, no solo desde la formación profesional hacia la que he dirigido mi vocación sino -sobre todo- a una experiencia personal ignaciana. La formación recibida en la secundaria se la debo al Colegio Javier y a los padres jesuitas, formación de la que no me he desligado hasta ahora que, regresando al colegio como colaborador, puedo comprender la ignacianidad transmitida en los años de formación secundaria. No es solo lo académico, la misión de la Compañía de Jesús contempla la realidad integral de la persona con su experiencia espiritual de la mano de Ignacio y sus compañeros, una educación posible para S. XXI. Los afectos, el discernimiento, el “caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia” dan las bases y las raíces para el sentido colaborativo dentro de la Unidad Educativa Javier.

 

Se me ha otorgado la responsabilidad de coordinar el Departamento de Consejería Estudiantil, un organismo ministerial educativo que contempla ejes de actuación como la promoción de una cultura de paz, y la prevención de riesgos psicosociales como la violencia sexual. Se me despeja una pregunta desde el inicio de esta misión: ¿cómo encontrar, inundar y matizar todas las acciones del DECE desde el eje central de nuestra institución: Ignacio y su encuentro con Dios?

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La Compañía de Jesús, desde hace 487 años de su fundación, ha tenido claro que la misión es con los excluidos y descartados del mundo. Las cifras y estadísticas en Ecuador sobre la violencia sexual son alarmantes: a los psicólogos nos permite pensar el nivel de violencia y transgresión contra la dignidad humana que irrumpe, de manera traumática, la vida de un niño, niña o adolescente. No hay medias tintas en esta bandera: la prevención debe ser una misión transversal de los educadores y de las familias, principalmente. La detección de un hecho de violencia de tal magnitud debe tener una respuesta clara y concisa alrededor del cuidado del niño, niña o adolescente violentado y su familia, además de una respuesta contundente a nivel legal: un delito debe ser denunciado.

 

Hace unos años atrás inició mi elección por esta misión descubriendo en los jesuitas respuestas claras: la Universidad Gregoriana de Roma y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador cuentan con programas (diplomados, maestrías, doctorados) de formación para la prevención de esta problemática. La Compañía de Jesús en el Ecuador consolidó lineamientos de actuación en el documento “Un ministerio creible y sano: orientaciones, normas y procedimiento sobre el abuso sexual a niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables”. Hoy podemos afirmar que la U.E. Javier inició, desde el año 2020, el Programa de Prevención de la violencia y promoción del desarrollo integral de la afectividad, cuyo objetivo se suma a formar “hombres y mujeres para los demás”, que cuiden de la dignidad humana, dejándonos enseñar de la experiencia ignaciana. El lector podrá corroborar que, en nuestros horarios académicos, semana a semana, los estudiantes cuentan con espacios de acompañamiento individual/grupal y actividades de “afectividad” lideradas por los equipos de Pastoral y DECE. Así mismo, se han ejecutado actividades formativas para nuestros colaboradores y padres de familia a fin de convertirnos en una comunidad que se toma muy en serio el cuidado de nuestros niños y jóvenes. Pero me sigue pulsando una pregunta: ¿están dispuestos a “dejarlo todo” poniendo el amor en las obras para este cuidado integral de la dignidad humana al que somos llamados? Una respuesta tan singular que se elige día a día.

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Casa Abierta 2022:
Explorando la nueva educación 

Por: Lady Carreño

Por: Blanca Hinojosa

¿Qué tal es su educación? ¿En qué innova? ¿Qué la hace diferente de otros colegios? Son algunas de las preguntas que surgen entre las familias que empiezan la búsqueda de una institución para sus hijos. ¿Qué les puede ofrecer este lugar? ¿Es lo mejor para sus hijos? ¿Inspiran confianza? ¿Es seguro? Muchos cuestionamientos que como padres tienen que plantearse antes de tomar una decisión. 

 

Durante estos años de pandemia, nos vimos en la necesidad de rediseñar nuestro modelo educativo. La tecnología por una parte, fue nuestro más grande aliado para comunicarnos en comunidad con nuestros alumnos, padres de familia y compañeros. Por otro lado, nos quitó el contacto con la naturaleza, el descubrir a través de la experimentación nuevos aprendizajes. Lo que nos hace replantear lo que queremos transmitirles a las nuevas generaciones.

 

Realizamos ajustes en nuestro currículo, planteamos nuevas estrategias pedagógicas y reemplazamos material lúdico con utensilios del hogar, juguetes y elementos de la naturaleza. Sin embargo, poco a poco hemos retomado nuestra presencialidad en los colegios, permitiéndonos continuar con el desarrollo de habilidades sociales que nuestros niños habían perdido y que, en algunos casos, recién iba a empezar a darse con su entorno social más cercano. 

Ahora que empezamos a respirar aires nuevos, con esperanza de volver a ver cada uno de nuestros rincones, y tener nuestras aulas llenas de niños que contagian con su alegría e inocencia a cada una de las personas que formamos parte de este nivel; vimos la oportunidad de compartir con las nuevas familias, y aspirantes a nuestra propuesta educativa en nuestra “Casa Abierta 2022”. Iniciamos esta aventura por medio de un recorrido musical, en el que estimulamos su imaginación, lenguaje y desarrollamos su motricidad gruesa al mover su cuerpo. Luego, seguimos por el mundo de la lengua extranjera, donde pequeños y grandes, al ritmo de las canciones, figuras y colores, de forma espontánea se dejaron llevar por este mágico mundo de aprender inglés. De ahí, avanzamos a los espacios lúdicos, donde las familias podían participar en cada actividad que planteamos como: el rincón de lectura, construcción, lógico matemáticos, arte y ciencia, etc.

 

Verdaderamente, vivimos una mañana donde compartimos junto a las familias algo de nuestra historia, demostrando que somos una comunidad que forma parte de la Compañía de Jesús, y que por más de 60 años venimos formando jóvenes creativos, compasivos, comprometidos, conscientes. Educando a líderes de forma integral para el servicio de los demás, teniendo a Cristo como modelo de vida. 

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El Javier y el desafío de
"La nueva educación"

Por: Lady Carreño

Por: Lorena Chávez

Cuando inició la pandemia en Ecuador, además de la incertidumbre en el ámbito de la salud, inició la incertidumbre en la educación. ¿Estamos listos?, ¿cómo lo lograremos? Se preguntaban autoridades, docentes, padres de familia y por supuesto los estudiantes.

 

Da la casualidad que la Unidad Educativa Javier venía trabajando en su Proyecto InnovAcción XXI, donde creó espacios de aprendizaje e implementó metodologías activas. Durante este proyecto, tuvimos un proceso de capacitación docente en el que -afortunadamente- se incluyó mucho el uso de la tecnología. Ya habíamos practicado creando aulas virtuales, portafolios digitales, aplicación de herramientas tecnológicas, etc. Lo aprendido, se convirtió en nuestro principal aliado al momento en que llegó la educación virtual.

 

Fuimos aclarando y afianzando nuestro panorama profesional, sin embargo, vinieron otras dificultades: el espacio casa-hogar-familia. Los hogares se transformaron en espacios de trabajo, que debían ser adaptables a las jornadas laborables extensas que se vivían.  Nuestros estudiantes quedaron expuestos en sus debilidades, en especial aquellos que realmente pasaban solos y necesitaban al adulto “guía”. Con ello, se emprendieron nuevos ajustes: las tutorías, las justificaciones no solo por inasistencias, sino por asuntos tecnológicos, de tal manera que hubo un proceso de ajuste constante -pero necesario- para conseguir el objetivo primordial de una educación característica del Javier: el acompañamiento. Reflexionamos de forma individual y colectiva, la necesidad de acompañar a nuestros estudiantes ya que, de una forma u otra, nos evidenciaban la necesidad que tenían de “ser mirados” incluso cuando se escondían detrás de la cámara.

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Hoy, siento que todos hemos aprendido que podemos adaptarnos, que podemos realizar una educación diferente, y que podemos superar nuestras limitaciones. Podemos ser creativos y usar plataformas digitales que realmente son de mucha ayuda, pero que no reemplaza el trabajo humano porque nuestro trabajo es precisamente eso: formar seres humanos íntegros, reales y espirituales. Por su parte, los padres de familia han podido valorar el trabajo docente en toda su magnitud. Atestiguaron que lo que hacemos no es únicamente dar una clase, sino procesos pensados y diseñados, acompañados de paciencia, tolerancia, vocación. Nuestros estudiantes, posiblemente amaron por unos instantes sus computadores y otros aparatos tecnológicos, pero extrañaron las aulas, el compartir, el preguntar, incluso el ser direccionados cuando no lo habían pedido.

 

Todo este proceso, indiscutiblemente nos ha transformado, y nos invita a plantear una “nueva educación”. A que seamos parte de los cambios porque el desafío volverá a las aulas con nuevas realidades que necesitarán ser atendidas, y sólo lo lograremos siendo conscientes del sentido que plantea la misión del Javier: “Formar hombres y mujeres líderes(…) inspirados en la espiritualidad ignaciana desde la fe en Jesucrito…”

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El Aprendizaje de Inglés
en la Virtualidad

Por: Lady Carreño

Por: Priscilla García

En este año lectivo 2021 – 2022 continuamos con el reto de desarrollar las diferentes destrezas que involucran la enseñanza de una segunda lengua, como lo es el inglés, a través de medios virtuales. En el área de inglés, el aprendizaje del idioma involucra cuatro macro destrezas: speaking, reading, writing and listening. Siendo el nivel Inicial la etapa en que se adquiere las primeras bases, es importante que -como docentes- promovamos en ellos el interés por el idioma a través de metodologías activas e innovadoras como: la gamificación, desarrollo del pensamiento con rutinas y destrezas, proyectos interdisciplinarios, entre otras. Estas experiencias vivenciales permiten a los alumnos descubrir, experimentar y aplicar en la vida diaria lo que aprenden. Al tener este contacto con la segunda lengua de forma estable y continua, se logrará que ellos aprendan a utilizarla de forma natural como ocurre con su lengua materna.  

Uno de los bloques que más llamó la atención de los estudiantes fue: “Indian Summer”, donde ellos tenían que reconocen el clima y la vestimenta apropiada para cada momento, a través de una metodología de gamificación. A pesar de que existen muchas plataformas en las que se pueden encontrar un sin número de actividades o juegos para desarrollar diferentes habilidades, es importante que sean cuidadosamente seleccionadas teniendo en cuenta que sus interfaces sean fáciles de manejar, según la edad de los niños. Así mismo, los recursos didácticos que se utilicen para lograr obtener su concentración deben ser atractivos, pero sin desviarse de los principales objetivos de aprendizaje.

Considero que los niños disfrutan mucho del aprendizaje de inglés, el combinar la lengua materna con el segundo idioma los ayuda a programar circuitos neuronales que hacen que su mente sea más ágil y flexible, desarrollando rapidez mental. Al expresarse tanto en español como en inglés desde las edades de inicial, mejora su capacidad de comunicarse y trabaja habilidades como la resolución de conflictos y concentración selectiva.

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El desafío de las
clases híbridas

Por: Lady Carreño

Por: Nora Carrión

En la Unidad Educativa Javier hemos vivido una verdadera transformación educativa desde el inicio de nuestro presente modelo pedagógico en el año 2016. En la actualidad, tuvimos que encausarnos en una transformación emergente por la necesidad global que nos acogió hace dos años atrás: Las clases virtuales y la creación de aulas híbridas. Muchas mociones vinieron a nuestras mentes, emergieron emociones y hasta inseguridades de lo complejo que podría ser el no llegar a nuestros pequeños que habían preferido mantenerse en casa. Pero, como educadores ignacianos, debíamos buscar un norte porque la prioridad siempre serán nuestros estudiantes. Por esta razón, las aulas híbridas debían convertirse en un entorno de motivación, creatividad, espontaneidad, autonomía y compromiso para nuestros chicos y nosotros mismos.

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Durante esta situación de clases híbridas, nuestra inteligencia emocional tuvo que salir a flote, tuvimos que desaprender y desapegarnos de lo que sabíamos, debíamos reinventar los caminos que habíamos trazado, para que sigan transformando de forma positiva al ser, a la persona. Como seres humanos, en algunas ocasiones nos cuesta aceptar que los tiempos van cambiando y evolucionando para bien, es difícil aprender algo nuevo cuando pretendemos saberlo todo en tiempos de cambios y evoluciones constantes, es más fácil aprender algo nuevo cuando tenemos espacio para equivocarnos, pero durante este tiempo, ese espacio era corto o nulo. El apoyo permanente de nuestra institución fue clave para garantizar el éxito de este nuevo desafío, las capacitaciones en el uso de los equipos de las aulas híbridas, espacios de simulación de las clases,  el trabajo en equipo para el soporte y la práctica de cada uno de los grupos aportó significativamente.

 

Debemos seguir siendo educadores que gozan de lo que hacen, que acuden con ilusión a la tarea diaria de educar. Educadores que entienden y asumen la trascendencia de innovar, de transformar, de cumplir su misión de formar personas con corazones y mentes abiertas al cambio. Que sigamos usando la tecnología a nuestro favor y que los estudiantes sigan teniendo esas ganas de ser y de aprender, con un hambre insaciable de crecer como personas y de buscar el MAGIS. 

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Juntos con Íñigo
en nuestro proceso
de conversión

Por: Lady Carreño

Por: Carissa Chávez

(Estudiante)

 

Formación Cristiana, Teoría del Conocimiento y Monografía juntos, trabajando colaborativamente en una actividad para rendir tributo en el Triduo de San Ignacio. “¿Era eso posible?”, “¿aquello tendría potencial en nuestra formación integral?”, estas eran las primeras interrogantes que me generaron ante la presentación de la actividad, una incertidumbre total. En su momento, en “Monografía” estábamos revisando las normas APA, ¿cómo se le podría dar un enfoque de suma importancia para la actividad? Además, nunca imaginé que Teoría del Conocimiento se pudiera relacionar con los temas que tratamos en Formación Cristiana, ¿cómo sería posible que desde T.D.C., componente central del programa que nos invita a cuestionar hasta lo más ‘sencillo’ que decimos saber, se logre enlazar con la base de nuestra formación educativa: la espiritualidad ignaciana? Vi avecinarse un peligro hacia esta decisión en torno al fortalecimiento de nuestra fe, un camino que no se suele escoger comúnmente, dado que se pone en duda la misma. De modo que me tenía muy inquieta, sin embargo, (spoiler) superó mis expectativas de la mejor manera, pues mi punto de vista se transformó y se enriqueció gracias a otros.

 

 

Como es de conocimiento, en el marco académico que lleva a cabo la institución Javeriana, por esencia y naturaleza ignaciana, todos los años se realiza la jornada que los jesuitas llaman: Triduo de San Ignacio. Y en nuestro caso, la sexta promoción de Segundo Bachillerato Internacional, a partir de dos de los componentes centrales del programa del diploma: Teoría del Conocimiento (T.D.C.) y Monografía, tuvimos que desarrollar para cada uno, una actividad llamada "Preguntando(nos) con San Ignacio". Desde el área de T.D.C. debíamos realizar un video en la aplicación “Flipgrid”, dando respuesta a una pregunta de conocimiento, se dividieron tres preguntas para tres grupos. Paralelamente, junto a Monografía debíamos redactar un informe académico sobre la pregunta que nos tocó, mi pregunta fue: ¿Cómo influye el Humanismo en el proceso de conversión de San Ignacio?. Esto implicaba que la redacción del informe sea el primer paso para -posteriormente- crear el video. Gracias a la virtualidad, el gran nuevo aliado para el estilo de educación actual, pudimos acceder a las diversas fuentes de información y materiales interactivos que nuestros maestros nos compartían para que revisemos y nos sirviera de apoyo al momento de realizar las actividades. El espacio les brindaba la opción de crear sesiones de tutoría para aclarar inquietudes más puntuales y de forma personalizada, con el objetivo de mejorar nuestro rendimiento individual en la actividad. Cabe recalcar que teníamos la dichosa oportunidad de poder observar y escuchar, las veces que fueran necesarias (por las grabaciones), los diferentes criterios a los que llegaron cada uno de mis compañeros para argumentar su pregunta de conocimiento, porque aquello lo discutimos durante las horas clase con el fin de ampliar nuestro conocimiento. Por defecto, se generó un vínculo de hermandad con mis compañeros de salón, al estar dispuestos a participar y exponer ideas y opiniones.

 

De lo vivido en los últimos años, esta actividad fue muy significativa por las enseñanzas que conllevaron el proceso de exploración para dar respuesta a la pregunta de conocimiento. Sin duda alguna, el trabajo me hizo salir de mi zona de confort, ya que me impulsó a revisar las suficientes fuentes y recursos para comprender el conocimiento que estaba construyendo. Asimismo, puedo destacar el compromiso en cuanto al desarrollo de las habilidades de aprendizaje del IB, como las de indagación, de pensador y reflexión, puesto que la pregunta nos creaba ese cuestionamiento interno por el contexto en el que San Ignacio se situaba.

El ser constantes para lograr “Ver nuevas todas las cosas en Cristo” (Jesuits, 2020). Fue una frase que, cuando la escuché por primera vez, conecté rápidamente con la actividad porque me quedó resonando su mensaje. Hace referencia a que es bueno estar dispuesto a preguntar cómo podemos ayudar a los demás y preocuparnos por ellos, pero hay que tener la sensatez y empatía para captar sus necesidades, y de esta manera lograr enfrentar las limitaciones que la vida te presenta en el camino, para descubrir la presencia de Dios en todo lo que lleguemos a hacer. Dicho modo, logré apreciar que durante el proceso de conversión de Iñigo, este tuvo que sobrepasar obstáculos como todo ser humano, fue tentado por el mal espíritu a que continúe dirigiéndose a un camino vació, sin propósito alguno. Además, gracias a su disposición para aprender y explorar aún más, su fe se fue fortaleciendo, convirtiéndose en algo inquebrantable. A su vez, movimiento humanístico formó parte crucial en la toma de decisiones de Íñigo, ya que le permitió encontrar el equilibrio que tanto buscaba al no centrar su pensamiento -únicamente- en Dios como el ser que rige la vida sobre los seres humanos, sino también en la razón y en el uso de estudios científicos para apoyar y fortalecer su misión en la vida. Logrando convertirse en alguien destacable y admirable en la historia de las diversas generaciones, dejando como legado no solo su perseverancia y experiencias de vida, sino también el valor de tener una mentalidad abierta, considerando la importancia de mantener los principios de uno mismo, pero al mismo tiempo, sin limitarse a conocer diferentes perspectivas y poder aprender de ellas.

 

Quedé orgullosa del aprendizaje que obtuve y de la marca que dejó en mí, apliqué un discernimiento al estilo de nuestro Santo Patrono que nos ayudó a determinar aquello que decimos creer y saber con total seguridad y mentalidad abierta, empezando a disfrutar la esencia del trabajo. Nuestra fascinación por aprender y explorar el conocimiento se evidenció en aquella actividad, logrando efectuar clases muy entretenidas. Resalto una de las frases que menciona el profesor Kléber Quiroz, cuando nos pasamos del tiempo de la clase por lo intrigados y centrados que nos encontrábamos, ni nos dimos cuenta que: "el tiempo es relativo con nosotros".

 

 

En virtud de lo mencionado, para mí la educación es la base de cualquier pilar de una sociedad, es la base de las generaciones futuras y su desenvolvimiento ante el mundo real. De manera que, ante un posible cambio a nivel mundial, es imprescindible mantener la formación y acompañamiento acorde al contexto general del estudiante. Aquí podemos apreciar su valor, porque como jóvenes tenemos la curiosidad hacia la concientización de la interpretación del conocimiento, y la responsabilidad que tenemos hacia el mismo. Somos vulnerables ante estos casos, dado a que estamos en un constante descubrimiento de nuestras identidades. Es importante que los docentes, e incluso los padres de familia, sean una guía en el amplio proceso de conversión de cada uno de los jóvenes. Dirigiéndolo hacia el camino de sus aspiraciones, del servicio y entrega a demás, teniendo siempre como ejemplo a Jesús.

 

“En todo amar y servir” queda una franja muy fina para lograr una sociedad justa, humilde y en paz.

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Dios y la Familia Javeriana en la Educación

Por: Lady Carreño

Por: Mía Cevallos

(Estudiante)

 

El transmitir conocimientos desde que el mundo es mundo, ha sido de vital importancia para la enseñanza/aprendizaje. Primero fue con el lenguaje gutural, a través de la cuál nuestros ancestros enseñaban de generación en generación como arar la tierra y cultivarla, además de contar sus experiencias sobre la reproducción del ganado. Con el lenguaje verbal, las primeras letras la aprendieron los hijos de sus madres, y los oficios de sus padres. Cabe destacar que la mujer era educada para ser madre y esposa, ya que se le negaba acceso a otro tipo de formación.

Llegó la escuela y el proceso de enseñanza/aprendizaje continuó, donde el maestro enseñaba y el estudiante aprendía, es decir, el pilar era transmitir. A partir del siglo XXI, a nuestro país llega la corriente del aprendizaje significativo, en donde el maestro se convierte en facilitador y el estudiante en el dueño del proceso: aprendizaje/enseñanza. La influencia de las TIC en el aprendizaje de los últimos 15 años ha contribuido -y de manera radical en los últimos 5 años- siendo hoy día imprescindible.

  • La Nueva Educación

La pandemia mundial (COVID-19) cogió a todos los sectores de una forma imprevista, obligándonos a cambiar procesos de un día para otro, sin prepararnos, aprendiendo en el camino. En el sector de la educación no fue distinto, maestros y estudiantes tenían que adaptarse, y nos adaptamos. Primero el maestro llevaba la clase como si fuera presencial, en cambio, nosotros los estudiantes -en el dictado de la clase- nos desentendíamos de ella, apareciendo solo en pantalla, mientras que nos entreteníamos con otras plataformas. El/La profesor/a se dio cuenta y comenzó la estrategia del interactuar, aquí aparecieron las deficiencias del internet en nuestros hogares, con el fin de seguir en otros entretenimientos. El docente evoluciona, y la estrategia mejora cuando se empiezan a enviar tareas sincrónicas y se dan cuenta del déficit de los estudiantes en los tópicos de las clases, hoy estamos en la fase en donde el maestro aprovecha el conocimiento previo del estudiante en una plenaria incitando el debate, haciendo un acompañamiento en todo el proceso, ejercitando las habilidades y destrezas del estudiante.

Lo que esta descrito en el párrafo anterior, indudablemente será superado cuando estemos en la modalidad presencial, puesto que la evaluación será individualizada, se podrán llenar los vacíos con retroalimentación y habrá atención sin distracciones. Así mismo, nos podremos enfocar en trabajos grupales que buscan el respeto y la inclusión de las diferentes opiniones, pensamientos, ideas y liderazgo. En el plano estrictamente personal, la educación -en mi entender y pensar- es lo más importante en esta etapa de mi vida, pues me permite crecer y aspirar. Crecer: en lo social e intelectual; en lo social, compartir, divertirme y llenarme de valores: amistad, solidaridad, reciprocidad y compañerismo; en lo intelectual, quiero ser alguien que aporte al mundo, que pueda servirle al mundo y al mismo tiempo me permita vivir con dignidad gracias a una profesión. En mis aspiraciones está obtener una beca para mis estudios universitarios, especializarme en el exterior y viajar. La educación me forma, como el fuego al acero, constantemente me doy cuenta que los resultados son consecuencia de mis decisiones y, por lógica, entre más información posea, menos posibilidades de equivocarme tendré. En consecuencia, estoy obligada a estudiar toda mi vida. Así lo estoy asumiendo y aspiro que esta fuerza de voluntad permanezca en mí siempre.

A inicios del 2020 toda mi vida cambio, y creo que esta parte se entiende con facilidad pues tuvimos que recluirnos, sí, literalmente estar presos en nuestros hogares, siendo las redes sociales el único medio por donde interactuábamos con nuestros amigos. ¿Podría ser esto lo más grave? No, murieron muchas personas, otras enfermaron gravemente; perdí amigos y familiares, veía a mis padres preocupados por sus trabajos, sus ingresos disminuyeron y tantas otras cosas que producían en mi sentimientos de miedo y frustración. Por otra parte, se aprovecharon las redes sociales para teletrabajo, se fortalecieron los lazos familiares, pues en ella se compartía todo, se apreció más el vivir, y por consiguiente, la solidaridad, el perdón, el compañerismo. El amor floreció.

El colegio Javier evolucionó de acuerdo a las necesidades, implementó nuevas plataformas y se puso a la vanguardia de la tecnología educativa, lo que permitía una investigación amigable, entretenida y significativa. Los maestros entendieron las nuevas “conductas” de nosotros, haciéndonos un acompañamiento que evitara distracciones. Todo esto permitió que no se produjeran vacíos groseros en el proceso de aprendizaje y que se mantuviera el nivel educativo que nuestros padres ansiaban. Capítulo aparte, merece señalarse la comprensión de los directivos de esta institución que, al requerir invertir en la adquisición de equipos tecnológicos, más allá de subir las mensualidades, comprendieron y comprenden la difícil situación de los padres de familia.

Es hermoso pensar y creer que Jesús camina junto a todos nosotros y que él tiene planes para cada uno, él nos ama y envía a sus ángeles a protegernos, a cuidarnos. ¿Cuántos de ellos, cuántas veces nos dijeron, quédate en casa?, ¿Cuántos obedecimos?, eso del libre albedrío nos traiciona, nos condena, debemos aprender a escuchar. Bastaba oír y ver, ¡qué ciegos y sordos ante una realidad! ¿Qué me dice Jesús? -Cuídate, valórate, cree en ti, se solidario/a, ama a tu prójimo como a ti mismo; ¿Qué me pide Jesús? -Estudiar, ser buena hija/amiga, estar pendiente de los planes que tiene para conmigo, ser más para servir mejor; ¿Qué me enseña Jesús? -Que Él camina conmigo y que las huellas que van quedando en la arena no son las mías, es Él quien me carga.

Como podemos apreciar, todos tenemos un rol: Jesús, directivos del colegio Javier, maestros, padres de familia y estudiantes. Nos hemos acompañado todos como sujetos activos en este proyecto educativo, que me atrevo a calificar de exitoso. ¡Cómo no serlo!, Dios siempre ha estado entre nosotros.

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En el podium…¡sola!

Por: Lady Carreño

Por: Romina Brito

(Estudiante)

 

Mi corazón latía a cada paso que daba, era el momento decisivo… el resultado de todos esos meses de preparación dependían de aquellos diez minutos de exposición. Un paso en falso, y todo el esfuerzo quedaría en vano… pero, me estoy adelantando a los hechos.

 

El 13 de noviembre de 2020, regresaron de la Estación Espacial Internacional la muestra de semillas de rábanos enviadas desde el Javier. Era el orgullo de nuestra institución, y no tardó en tomar el papel protagónico en las redes sociales del colegio y hasta en artículos de periódicos nacionales. Después de todo, era la primera vez que se daba un evento semejante en el país. Personalmente, aquello me generaba mucha curiosidad, sobre todo porque había sido yo una de las invitadas que habían depositado las semillas en las cápsulas enviadas un año atrás. Tenía la necesidad de saber cuáles habían sido los efectos de la radiación en aquellas muestras, sin embargo, no supe nada de ellas hasta meses después.

 

Casualmente, un día mientras me encontraba charlando con mi dirigente, mi profesora de biología se me acercó solicitándome algo rápidamente. Sinceramente, no escuché con claridad aquello que acababa de decirme, no obstante, acepté. Más tarde, volví a toparme con ella y me pidió mi firma. Aquello me generó mucha curiosidad por saber en qué me había comprometido. Fue ahí cuando me comentó sobre una actividad que estaba organizando la Universidad Católica: el primer concurso intercolegial de huertos escolares. Aunque yo no tenía mucho conocimiento sobre el nuevo huerto que se estaba desarrollando en la Institución, caí en cuenta de que aquella era la oportunidad que tanto había esperado para acercarme a aquellas semillas espaciales, por lo que dije: ¡cuente conmigo!

 

Durante varios meses, trabajé en conjunto con las docentes del área de ciencias naturales y dos compañeras más de tercero de bachillerato. Realizamos un informe, hicimos la presentación formal del huerto para la que nos visitaron dos docentes de la Universidad Católica, y así llegamos a la fase final de concurso. Este consistía en una exposición de aproximadamente diez minutos, en la que debíamos presentar a nuestro huerto, además del plus que era el proyecto Una huella del Javier en el espacio. Tuvimos varias sesiones en las cuales nos dividimos los roles, pues cada una tenía a cargo una parte específica del huerto; en mi caso, yo me encargaba de exponer el proyecto ya previamente mencionado, es decir, hablar sobre los resultados obtenidos de la prueba piloto que se realizó con tres muestras de semillas de rábanos: un grupo de semillas nuevas, un grupo que permanecieron en el laboratorio durante la pandemia, y las semillas que estuvieron en la Estación Espacial. Todo parecía perfecto, faltaba apenas un día para nuestra presentación y estábamos más listas que nunca, cuando ocurrió lo impensable.

 

Diez de la noche, recibo un correo de la docente tutora: “Romi, tenemos malas noticias”. Aquellas tres palabras me cayeron como un balde de agua fría, no sabía qué esperar. Un millón de ideas pasaron por mi cabeza: “Se canceló el concurso”, “fuimos descalificadas”, “¡Un alien salió de los rábanos espaciales y se comió nuestra presentación!”... ah no, esperen, me estoy precipitando. Lamentablemente, las noticias que me llegaron fueron muy desmotivadoras, hasta el alien hubiera sido mejor. Mis compañeras habían sido aisladas por un presunto contagio de Covid-19, entonces no podían asistir hasta hacerse la prueba y dar negativo. Para esto, antes de recibir aquel mensaje, yo ya me encontraba sumamente nerviosa, había repasado y repasado mi parte un millón de veces, pero me seguía sintiendo insegura. Se imaginarán el mar de lágrimas que surgió después de la noticia, mi docente me aseguró que no había nada que temer, que debía descansar, que ya tenía una solución: yo daría mi exposición presencialmente en las instalaciones de la universidad y mis compañeras de manera virtual. He de hacer una pequeña acotación: aquello no era verdad.

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Seis de la mañana, me desperté algo cansada pues terminé acostándome algo tarde, sin embargo, sentía mucha emoción. Estaba preparada, conocía mi parte a cabalidad, y había forzado a mi hermano a escuchar mi exposición al menos unas cinco veces, lo que me aseguraba que: uno, no me olvidaría absolutamente de nada de lo que debía decir; y dos, no me trabaría. Me puse mi uniforme, bajé a desayunar y salí para el colegio. Cuando llegué a la institución, rápidamente me dirigí al laboratorio de ciencias naturales para encontrarme con mis profesoras. ¡Qué inocente criatura! No sabía lo que le esperaba.

 

Me encontré a mis tres maestras sentadas junto a una laptop, y cuando me vieron me pidieron que tomara asiento. Toda la situación era un poco sospechosa, pero había decidido dejar todos los nervios a un lado y centrarme en el objetivo: dar lo mejor de mí en la presentación. Tomé asiento y vi como sus miradas se delataban la una a la otra… algo no estaba bien: “Romi, tenemos que confesarte algo”. Mis compañeras nunca se iban a “unir virtualmente”, desde un inicio la situación arrojaba solamente dos posibilidades: o nos retirábamos de la competencia o exponía yo sola en nombre de todo mi equipo. Debo confesar que, si físicamente hubiera sido posible, hubiera explotado del nerviosismo. Apenas contaba con una hora para aprenderme las partes de mis compañeras, temáticas que ellas habían repasado por semanas. Llegué a tener un colapso mental, no me sentía a la altura de aquella tarea, pero aquellos angelitos que tanto nos apoyaron y guiaron durante el proceso, me dieron la seguridad que necesitaba en ese momento. Me hicieron caer en cuenta que era posible, y que después de todo, lo que importaba era no darse por vencido y dar lo mejor de mí. Y así comenzó la cuenta regresiva más estresante de mi vida. Llegó el transporte, me despedí de mis tutoras y me embarqué en conjunto con la coordinadora del Bachillerato Internacional en aquella misión que estaba por culminar.

 

Jamás se habían visto tan altas aquellas paredes de los edificios de la universidad, las escaleras también se veían eternas. Ante mí, se encontraban aquellas puertas de cristal que daban a un pequeño auditorio con cámaras que transmitían en vivo y docentes expertos en Ingeniería Agropecuaria. Mi corazón latía a cada paso que daba, era el momento decisivo… El resultado de todos esos meses de preparación dependía de aquellos diez minutos de exposición. Un paso en falso, y todo el esfuerzo quedaría en vano, el peso recaía en mis hombros…. Ingresé.

 

Describiré este momento como una montaña rusa de emociones. Mis miedos se desvanecían a medida que más hablaba, y mi seguridad incrementaba. Finalicé mi presentación y el público se volvía loco, aplaudían, chiflaban, saltaban… Bueno, tal vez esté exagerando un tantito, pero debo admitir que me sentía campeona del mundo por haber superado esta prueba. Y aunque no ganamos el concurso (quedamos en segundo lugar), puedo decir que gané mucho de esta experiencia. A veces las cosas no salen como las planeamos, de hecho, hay una frase muy famosa que dice: “El hombre hace planes, y Dios se ríe de ellos”. Lo importante está en enfrentar aquellos obstáculos que se nos presenten, y qué mejor que hacerlo con una sonrisa.

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